La meditación es una técnica de relajación física y mental que ayuda a obtener bienestar y felicidad en la vida personal, laboral y social. Trata de llevar al cuerpo y mente a un estado de relajación profunda para poder alcanzar felicidad con un@ mism@; tiene grandes beneficios para la salud física y mental (libera estrés, disminuye presión sanguínea, previene de infartos, aumenta la producción de serotonina, mejora el sistema inmunológico, armonía interna, entre otros muchos).

La meditación no es algo que se aprende de la noche a la mañana, la meditación es una práctica diaria y de constancia, hay un dicho que dice:

“La práctica hace al maestro”

Es así, cuanto más practiquemos, mejor lo haremos y más beneficios físicos, mentales y espirituales tendremos; paciencia y constancia son unas de la bases primordiales para llegar al núcleo de la meditación.

El propósito de la meditación es cultivar pensamientos y estados mentales adecuados para tener en nuestra vida paz, bienestar  y tranquilidad con nosotr@s mism@s.

Los pensamientos nos afectan directamente a la hora de intentar tener la “mente en blanco”; eso es complicado cuando se empieza la práctica de la meditación. La mente en todo momento está funcionando, inclusive cuando dormimos, momento en el que nuestra mente reestructura la información consciente e inconsciente que ha recibido a lo largo del día.  Por ello debemos de tener en cuenta a la hora de meditar que vamos a tener pensamientos que no nos dejen tener la mente en blanco; lo que hay que hacer con ellos es saber gestionarlos y dejar que fluyan en nuestra mente sin que afecten al nuestro estado de relajación. Pensad que la mente es como un río y los pensamientos troncos y ramas de los árboles; Estos troncos y ramas fluyen en el río y si uno de ellos se atasca por cualquier motivo, éste puede quedar bloqueado y no dejar que fluya el agua de manera adecuada; lo mismo pasa con nuestros pensamientos, si detenemos un pensamiento en nuestra mente y no dejamos que fluya de manera adecuada nos bloqueamos e influimos en el funcionamiento normal de nuestro cuerpo, pudiendo generar en él enfermedades físicas y mentales a raíz de un “pensamiento bloqueado”.

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Os animo a tener esto en cuenta a la hora de empezar a practicar la meditación, dejad que la mente y los pensamientos fluyan, no los prestéis atención y centraros en vuestra respiración para poder tomar conciencia de vuestro cuerpo.

Hay que aprender a gestionar nuestros pensamientos y emociones para poder conocerse a un@ mism@ y poder determinar soluciones a nuestros problemas de manera que no influya en nuestro bienestar y felicidad.

A continuación os voy a dar unos principios para empezar a con la práctica de la meditación:

  • Toma una posición cómoda.
  • Toma consciencia de tu cuerpo, conecta con tus pulsaciones y respiración.
  • Los pensamientos fluyen sin influir en nuestro estado de bienestar.
  • Paciencia para obtener resultados.
  • Recordar que lo importante eres tú mism@ y es tu momento de bienestar.

La meditación conecta contigo mis@, la felicidad eres tú.